"60.000 Marcos es lo que nos cuesta este discapacitado a lo largo de su vida. Este dinero es tambien vuestro”.



Este blog quiere ser un medio de información y sensibilización para todos los profesionales de la salud y cualquier persona interesada en los desmanes realizados por médicos y otros profesionales durante la era nazi.



sábado, 20 de marzo de 2010

Los epónimos en Medicina

Los médicos utilizamos muchos los epónimos. Un epónimo es un nombre propio de un médico que fue quién describió o descubrió una enfermedad. Un ejemplo conocido por todos es la enfermedad de Alzheimer. Al decir Alzheimer todos los médicos se entienden. Con el uso de un epónimo los médicos honramos a diario a su descubridor.
El lenguaje médico esta lleno de epónimos. Es más cómodo decir síndrome de ...., que describir la enfermedad entera. El problema es que ya se conoce el origen de muchas enfermedades y algunas descripciones pueden haber quedado obsoletas por haber sido descritas hace muchos años. Por el contrario puede utilizarse el mismo nombre para diferentes procesos. También y lo más importantes es asistir al posible grado de despersonalización al usar los epónimos. Los pacientes dejan de tener nombre y nos referimos a ellos como: "es un síndrome de ...". Hay que tener en cuenta que cada enfermedad en cada persona es única en los aspectos no sólo biológicos, sino sociales, biográficos, familiares, psicológicos.
Hay una corriente de opinión que pide la retirada de todos los epónimos, o mantener los imprescindibles y no obsoletos, abogando por no olvidar los aspectos de la relación médico-paciente. Habría que pasar del "es un síndrome de ..." a "es una paciente, que se llama ...., y diagnosticado de un "síndrome de ...".
Un aspecto desconocido puede ser la existencia de epónimos que honran a médicos que no tuvieron ningún comportamiento ético con los pacientes en la epóca nazi. Los ejemplos más conocidos son los de Reiter, Hallervorden y Wegener, pero hay muchos más. Otros epónimos pertenecen a médicos que sufrieron persecución, o fueron asesinados por su condición o religión. Afortunadamente otros médicos mantuvieron las esencias éticas de la profesión.
¿Hay que seguir honrando a diario a aquellos que no se distinguieron en el trato que todo médico ha de dar a un paciente? La respuesta queda en el lector.

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